En Cuba tenemos cierto recelo con la publicidad. Muchas veces se ha hecho la pregunta de si esta impulsaría o limitaría a nuestros medios de comunicación, aunque en Radio Taíno se viene empleando hace años y en Cubavisión Internacional se estudia su implementación.

Sin embargo con el auge del trabajo por cuenta propia los pequeños empresarios cubanos han comenzado a buscar alternativas para que su negocio sea próspero.

Mucho se ha debatido últimamente del paquete semanal, un conglomerado de audiovisuales que portan algunos informáticos por cuenta propia y que, en cerca de un terabyte de disco duro externo, reúne los capítulos más recientes de todo tipo de programas de televisoras extranjeras y…comerciales cubanos.

Me imagino lo atónito que debe sentirse ahora mismo. Un comercial cubano es como un perro a cuadros, aunque las lógicas indican que si aparecen nuevos negocios, algunos propietarios intentarán darle la mayor publicidad posible ¡mediante publicistas por cuenta propia!

Y ¿qué pinta el paquete semanal en todo este engranaje?

Dado que aún no existe el mecanismo estatal que permita la publicidad a los cuentapropistas en los grandes medios nacionales, estos trabajadores no estatales encontraron canales de gran alcance para la promoción de sus servicios: el famoso paquete y la tecnología celular.

Casi todo el mundo en La Habana conoce a alguien que recibe el paquete, así que es un canal efectivo para la difusión de un mensaje, más si los curadores de contenido se dedican a editar algunos materiales (como los videos musicales o los humorísticos) con unos cintillos promocionales mejor diseñados que los que pone Cubavisión para anunciar las películas y el tiempo, o en las revistas en pdf poner entre página y página fotografías de negocios particulares.

Pero el verdadero Parnaso son los comerciales. Podemos clasificarlos en tres tipos:

  1. Sencillos: se constituyen por un fondo de colores muy modernos, acompañados de carteles con la descripción y los datos del negocio.
  2. Conservadores: Música debajo de una voz de mermelada que habla del negocio, todo ello acompañado de una sucesión de fotos que demuestran las buenas condiciones del lugar.
  3. Capitalistas: A la más pura forma de los comerciales capitalistas. Cuentan con elenco de actores, historia y cierto nivel de realización.

En cuanto a las aplicaciones telefónicas o informáticas resaltan Isladentro y las de la gama Conoce (Conoce Habana, Conoce Camagüey).

Ambas combinan la función de GPS y los mapas offline para ofrecer una completa guía de negocios y sitios de interés dentro de ciudades específicas. Con la geolocalización podemos descubrir centros de nuestro interés cercanos al lugar donde nos hallamos, además de poder consultar los precios y ofertas de sus servicios. Incluso algunos locales te ofertan regalos si muestras la aplicación instalada.

Sin dudas el trabajo no estatal, así como las nuevas tecnologías, comienzan a mostrar un fenómeno muy particular: los cuentapropistas han formado una comunidad que se ayuda hacia el interior, y combina inteligentes soluciones para un asunto tan vital como la publicidad de sus negocios