Administrar una página web —o de las redes sociales— que represente a nuestra empresa o a nosotros mismos es un reto diario. Incluso mantener vivo un blog puede convertirse en una tarea digna de Heracles cada mañana cuando te enfrentas a una pregunta de la e-filosofía de estos tiempos : ¿qué publico?

Ahí es cuando la curación de contenidos entra en juego. La curación de contenidos es el proceso de selección de aquellos tópicos que vamos a mostrar a nuestros seguidiores o usuarios. Se trata de una elección que debe hacerse partiendo de nuestro público meta y los intereses que deseamos cubrir.

No tiene sentido, por ejemplo, que si tenemos un blog infantil, publicar un informe sobre la resolución de Naciones Unidas o, por el contrario, que enj nuestra página de política hablemos de Dora la exploradora.

Puede parecer una tontería, pero lo que subimos a nuestro sitio construye nuestra imagen, el emisor ideal que el público tendrá en su cabeza.

Si te dedicas todo el tiempo a subir fotos de perros descuartizados, sin dudas pensarán que eres un obsesivo con la violoencia o un sádico maltratador de animales sin decencia.

Si haces post hablando únicamente de tí y de cuán genial eres, tus seguidores —si conservas alguno— te imaginarán frente al espejo todo el día.

En fin, para que no me tilden de posteador extenso: la esencia de la curación de contenido es no saturar a tu público de los mismos asuntos y publicar solo aquello que te parezca provechoso para ellos, desde tu punto de vista.

He dicho. Ahora entreténganse con la siguiente infografía:

curacion_de_contenidos_infografia