Hace unos días vi el maravilloso, extenso, genial y bien pensado vídeo de presentación del tan esperado iPhone 5. Aplausos. Pero en el campo, a la hora de utilizar el dispositivo, ha resultado un fiasco, y de los grandes.

Resulta que no solo tiene precios astronómicos, sino que no cumple con la promesa de su campaña publicitaria: «lo mejor que le ha pasado al iPhone desde su lanzamiento», pues realmente si eso es lo mejor que le ha pasado a Apple, su historia anterior debe ser un calvario.

 

Al principio, fueron los mapas

Sí. Nada del caos, ni separar el cielo de la tierra. Lo primero fueron los mapas.

Apple apostó por alejarse de Google y su servicio de mapeo, una decisión arriesgada. Decidió la independencia y ajustar sus dispositivo de otra manera. Ahora los mapas serían mejores, más precisos, llenos de opciones como las vistas 3D. Podría afirmarse que esa era la meca cartográfica, la créme de la créme de la geografía y el GPS; pero bastó menos de una semana para que los usuarios se sintieran usados.

El avanzado servicio de mapas daba direcciones erróneas, nombraba mal los edificios…Era un caos, y por supuesto los clientes de Apple se quejaron. Ante la oleada de desesperación (realmente en el capitalismo de todo se crea un caos), la empresa decidió publicar una respuesta que hasta un niño de teta podría dar: simplemente regresen a Google Maps.

Es decir, que los comparadores no podrían disfrutar de un servicio por el cual pagaron. ¿Dónde entonces está el verdadero fruto de la re-invención industrial que creó Apple para un producto futurista como este?

“En la cámara”, me dije “que han dicho que hasta de zafiros fue hecha”.

Halo

No, ni hablo de la canción de Beyoncé, ni de el popular videojuego. Me refiero al feísimo halo que aparece en las fotografías de las cámaras del iPhone, un problema que afectó también a los usuarios.

Según un reporte de La Voz de Galicia:

un halo violeta distorsionaba la luz de la imagen, ante lo que Apple aseguró que se trataba de algo normal, recomendando «no enfocar directamente a la luz».

La respuesta fue, simplemente, cambiar de ángulo o moverse de lugar para que el foco de luz externo no interfiriera. Hurra. Una vez más Apple se limpió las manos.

¿Y qué decir del Wi-Fi? Pues la cuenta de datos telefónica, así como la de la red inalámbrica se quedaban conectadas a la vez, lo que provoca un sobre-consumo por parte de los usuarios, que además ven afectadas sus cuentas bancarias.

Y el de la pantalla es el más reciente bug detectado en el iPhone 5. Cuando se despliega el alfabeto táctil la pantalla hace un muy raro parpadeo.

Por último los invito a una reflexión. Para ello, sugiero que lean este artículo, sobre la terrible maquinaria de explotación detrás del más popular smartphone del mundo