¿No es poética la imagen de ir caminando por la orilla de la playa al atardecer, y encontrarse flotando una botella con un mensaje? Para mí si. Y parece que para los fundadores de SeaBottles también, puesto que esta novedosa red social se basa en botellas lanzadas al mar.

SeaBottles tiene un sencillo precepto: usted elige un mensaje, lo plasma en 500 caracteres -máximo-, y luego lo envía por alguno de los mares (Amor, Pensamientos, Actualidad, Ciencias, Política…).

Como una botella a la deriva en alta mar, su mensaje debe llegar a varias personas, y la primera que logre responderle, entablará una especie de conversación. Según la presentación oficial del sitio:

Cuando alguien lanza una botella al mar Seabottles, aleatoriamente elije los destinatarios para que la encuentren y se envíaun email a cada persona que la haya encontrado con un enlace para responderla

“La primera red social anónima del mundo”, es el precepto de estos ingeniosos creadores que anuncian, entre las ventajas del sitio, la importancia que adquieren los contenidos por encima de los emisores, condicionado por el anonimato de estos últimos. Además, se adapta fácilmente a todo tipo de dispositivos, y posee un diseño minimalista y hermoso.

Seabottles permite la interacción de personas de diversos orígenes, clases sociales y  recursos sobre un mismo tema y, como aseguran sus creadores:

Ampliando los recursos de programación actuales, se desarrollarán aplicaciones internas que permitan a los usuarios interactuar en relación a los temas, opiniones y/o debates más destacados dentro de la red y generar de esta manera nuevas opciones de uso.

Por el momento, lo que me parece más interesante de esta red social es el aquello poético de esperar respuesta de un desconocido, de alguien incógnito que se interese por lo que has escrito.

Hasta ahora la función de las herramientas sociales se ha basado en la posibilidad de encontrar en la red a aquellas personas que conocemos para compartir nuestros intereses. Sin embargo, Seabottles nos cambia el juego: “¿Y si no supieras a quién le escribes?”. Es una buena pregunta.

Ya he lanzado mi botella, solo debo aguantar la incertidumbre de una respuesta.

Captura de pantalla: