Steve Jobs, el ídolo de la informática, fue investigado por el Buró Federal de Investigaciones norteamericano (FBI), aunque esa no es la noticia: ya fue publicado un informe de 191 páginas con datos “nada alentadores” sobre el fundador de Apple, según la agencia AFP.

Al amplio listado de virtudes de Jobs podemos hacerle una contrapartida que incluye palabras como mentiroso, drogadicto, problemático e infiel.

 

Steve, no solo fue blanco de una amenaza de bomba en 1985, sino que cometió negligencia con su hija —nacida fuera del matrimonio— y “distorsionaba la realidad para llegar a sus fines”, aclara el texto.

Los camaradas del FBI, entretenidos últimamente más en hacer la vida de los internautas un poco más difícil, hurgaron de todas las maneras posibles en el pasado del genio informático mediante la entrevista a amigos, familiares y colegas. Por suerte los resultados de estos interrogatorios arrojaron también que Jobs tenía amplias capacidades de liderazgo y era recomendado para ocupar cargos de alto rango.

Trasciende en el sitio web del FBI, donde se publicó este estudio, “varias personas cuestionaron la honestidad del señor Jobs, indicando  que el señor Jobs tergiversaba la verdad y distorsionaba la realidad para  lograr sus fines”.

Sin embargo, otros sujetos afirmaron la incuestionable integridad de Steve, por lo que debemos preguntarnos quién dice la verdad: si los primeros, obviamente envidiosos o los segundos.

Según refiere AFP “Jobs, que no estuvo disponible ‘durante tres semanas’ para responder a las  preguntas del FBI, había consumido drogas en la escuela secundaria y en la  universidad, incluyendo marihuana, hachís y LSD, indicó la investigación”.

Lo cierto es que Steve ya murió, y aunque siguiera vivo, ninguno de esos aspectos de su vida personal pueden eclipsar lo que legó al mundo y cómo cambió la manera en que concebimos la tecnología.

¿No crees?